La Federación Andaluza de Venta Ambulante, a través de la Asociación de Vendedores Ambulantes de Jaén, ha señalado que el sector se encuentra en un año de «ligera recuperación» con respecto a 2024, tras un «periodo de incertidumbre» marcado por la competencia de otros formatos comerciales, el auge del comercio electrónico y las dificultades derivadas de la crisis inflacionaria, y con la ayuda del «ocio playero».
Así lo ha manifestado en declaraciones a Europa Press el portavoz de la Asociación de Vendedores Ambulantes de Jaén y también miembro de la Federación Andaluza de Venta Ambulante, Antonio Figueroa, quien ha explicado que Sevilla y Málaga se consolidan este 2025 como las provincias andaluzas con «mayor número» de comerciantes ambulantes, una situación que responde a factores como «la densidad de población y la tradición histórica de mercadillos en la capital hispalense, así como al empuje turístico de la Costa del Sol».
«Se ha mantenido el número de vendedores y la asistencia de compradores, aunque con oscilaciones notables según la provincia, con repuntes en las zonas turísticas durante los meses de verano y caídas en el interior debido a las altas temperaturas», ha indicado.
También ha detallado que la venta ambulante en Andalucía sigue «muy vinculada» a la estacionalidad, ya que donde hay «una mayor afluencia» es en primavera, verano y otoño, coincidiendo con «fiestas locales, buen clima y un mayor movimiento turístico». En cambio, los meses de invierno, «registran una menor presencia de compradores, salvo campañas puntuales como Navidad», ha confirmado.
Entre los principales desafíos, Figueroa ha destacado «la lentitud» en el relevo generacional, ya que la mayoría de los profesionales son vendedores de larga trayectoria y la incorporación de jóvenes al sector es «aún muy escasa», ha destacado.
En paralelo, ha afirmado que varios ayuntamientos han reforzado las exigencias sobre licencias y gestión de mercadillos, lo que, según la federación, «incrementa la presión sobre quienes intentan iniciar o mantener la actividad».
Sobre lo económico, el portavoz ha advertido que los vendedores ambulantes deben hacer frente a cargas que, en ocasiones, son equiparables a las de un pequeño comercio con local fijo. «En algunos municipios, la tasa por ocupación de la vía pública llega a ser incluso superior al alquiler de un local comercial, y a ello hay que añadir gastos de combustible, transporte, reparaciones continuas o la renovación de vehículos debido al desgaste prematuro», ha señalado.
A pesar de estas dificultades, Figueroa ha asegurado que, el sector mantiene «un papel destacado» como dinamizador económico y social. «El comercio ambulante genera empleo, fomenta el autoempleo, ofrece productos a precios accesibles y da vida a barrios y plazas, reforzando la identidad cultural de nuestras ciudades», ha remarcado el portavoz, quien ha insistido en que el trato cercano y la experiencia de recorrer un mercadillo «son valores diferenciales frente al comercio electrónico».
Entre los mercadillos más representativos, la federación ha destacado el del Charco de la Pava en Sevilla, considerado «un auténtico referente regional» por su volumen y afluencia. En Jaén sobresale el de Úbeda, «muy valorado» tanto por la variedad de productos disponibles como por la calidad de su gestión municipal.
Asimismo, los mercadillos de Fuengirola (Málaga) y Jerez de la Frontera (Cádiz) llaman la atención por su tamaño y amplitud de oferta, consolidándose como «polos de atracción comercial» en la Costa del Sol y la Bahía de Cádiz.
El papel del turismo, a su juicio, es «determinante», especialmente en provincias como Málaga, Cádiz, Huelva y Almería, donde los mercadillos se convierten en una actividad complementaria al ocio playero. «En verano, muchos visitantes encuentran en ellos una forma de comprar productos locales y de proximidad, lo que refuerza el atractivo de estos espacios como parte de la experiencia turística», ha subrayado Figueroa.
Aunque la federación ha reconocido una «ligera reducción» en el número de vendedores en los últimos años, principalmente por el endurecimiento de la normativa y los costes asociados a la actividad, ha insistido en que el comercio ambulante mantiene un «peso esencial» dentro de la economía andaluza.
«El futuro pasa por adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos sin perder la esencia de la venta ambulante. La gente sigue valorando el contacto humano y la posibilidad de encontrar artículos únicos a buen precio, y eso es algo que no ofrece ninguna plataforma digital», ha concluido Figueroa.
La Federación Andaluza ha remarcado, además, que el sector se enmarca dentro del Decreto andaluz regulador del comercio ambulante, que establece criterios sobre licencias, horarios y ordenación de los mercadillos con el fin de «garantizar un equilibrio entre la actividad económica, la protección de los consumidores y la convivencia ciudadana».