La extrema derecha en España ha dejado de ser un fenómeno marginal para convertirse en una realidad política y social que preocupa tanto dentro como fuera del país. El pasado 3 de agosto, el Global Project Against Hate and Extremism (GPAHE) presentó un informe en el que se alerta sobre el crecimiento de movimientos de extrema derecha cada vez más violentos, coordinados y con conexiones internacionales. El documento describe cómo estas organizaciones, lejos de limitarse a manifestaciones folclóricas de nostalgia franquista, se han infiltrado en partidos políticos, clubes de lucha neonazis, plataformas digitales y asociaciones que operan bajo el disfraz de movimientos sociales. Su objetivo es claro: incitar al odio contra inmigrantes, feministas y colectivos LGTBIQ+, utilizando tanto la confrontación directa en las calles como la desinformación en el ámbito digital.
La investigación de GPAHE recuerda que los cimientos de este fenómeno no son recientes. Desde la Inquisición, pasando por la expulsión de judíos y musulmanes, hasta llegar al franquismo, la historia española ofrece una larga herencia de violencia y exclusión que aún hoy configura parte del presente. El régimen de Franco dejó un legado que todavía se manifiesta en monumentos sin retirar, en símbolos que incumplen la Ley de Memoria Histórica de 2007 y en la pervivencia de grupos que glorifican abiertamente aquella dictadura. Este terreno abonado resulta fértil para el resurgir de discursos que defienden una visión nacionalcatólica, xenófoba y antidemocrática.

Diez claves sobre la extrema derecha en España (Informe GPAHE)
- La amenaza está creciendo y sigue siendo subestimada.
- El franquismo sigue siendo referencia ideológica para numerosos grupos.
- La extrema derecha es transnacional: vínculos con EE.UU., Hungría y América Latina.
- Grupos neonazis como Facta España o Núcleo Nacional operan con impunidad.
- En 2023 se registraron más de 2 300 delitos de odio en España.
- Vox ha normalizado narrativas de odio en la política institucional.
- Persisten discursos antisemitas e islamófobos.
- Jóvenes reclutados en redes sociales, gimnasios y foros digitales.
- Uso de demandas judiciales para intimidar a periodistas y activistas.
- La desinformación es un arma central en la estrategia de estos grupos.
El informe también advierte que el auge de la extrema derecha en España no se entiende sin sus conexiones internacionales. Organizaciones como CitizenGo, la Red Política por los Valores y el partido Vox forman parte de coaliciones globales que vinculan a nacionalistas cristianos en Estados Unidos, a ultraconservadores en Hungría y a teócratas latinoamericanos. Estas redes no solo comparten discursos, sino también recursos económicos, eventos y estrategias digitales, lo que permite una expansión más sofisticada de su ideología. El transnacionalismo se convierte así en uno de los rasgos más preocupantes del fenómeno, al dotarlo de una infraestructura que lo aleja de la espontaneidad y lo acerca a la planificación política.
Al mismo tiempo, los delitos de odio han aumentado de forma sostenida. En 2023 se denunciaron más de 2 300 casos en España, con la xenofobia y los ataques al colectivo LGTBIQ+ como principales protagonistas. La mayoría de estos episodios se coordinaron a través de redes sociales, lo que demuestra cómo la frontera entre lo digital y lo físico se ha difuminado. Las agresiones contra inmigrantes indocumentados y personas trans son cada vez más frecuentes, alimentando un clima de miedo y vulnerabilidad entre comunidades enteras.
La irrupción de Vox en la política institucional ha contribuido a normalizar narrativas que antes parecían residuales. Conceptos como el «totalitarismo de género» o la idea de que España está siendo «invadida» por migrantes musulmanes se han convertido en parte del debate público. Su presencia en gobiernos autonómicos ha tenido consecuencias concretas, como los recortes presupuestarios en programas de apoyo a las poblaciones más vulnerables. Además, el partido mantiene vínculos con asociaciones y sindicatos afines, como Abogados Cristianos o Solidaridad, que han promovido campañas de acoso contra colectivos feministas y periodistas críticos.

Conceptos clave del discurso extremista
- Totalitarismo de género: expresión usada por Vox y afines para desacreditar políticas de igualdad.
- Remigración: término utilizado para pedir la expulsión masiva de inmigrantes, equivalente a una limpieza étnica.
- Gran Reemplazo: teoría conspirativa que sostiene que los europeos están siendo «sustituidos» por población migrante.
- European Lives Matter: consigna supremacista blanca en oposición al movimiento antirracista Black Lives Matter.
Los extremistas han encontrado en los jóvenes un público especialmente vulnerable. A través de redes sociales, gimnasios y foros digitales vinculados al mundo de los videojuegos, grupos como Facta España o Núcleo Nacional han desarrollado estrategias de captación basadas en la estética fitness, el humor y la cultura de los memes. Bajo esta apariencia inocua, se esconde un discurso radical que glorifica la violencia, promueve el supremacismo blanco y ofrece un sentido de pertenencia a quienes se sienten marginados. La radicalización, presentada como estilo de vida, resulta más difícil de detectar para padres, educadores y autoridades.
En este panorama destaca el caso de Hacer Nación, un partido político fundado en 2020 y con fuerte implantación en ciudades andaluzas como Jaén, El Ejido, Málaga y Sevilla. La organización, liderada por Mario Martos y con Carlos Navarro Valdeviria como portavoz nacional, se describe como la fusión de varias asociaciones con el objetivo de construir una «nación soberana» basada en principios sociales, aunque en la práctica su discurso reproduce los códigos del supremacismo blanco y el neonazismo europeo. Promueven la idea de que España se encuentra en proceso de islamización y defienden la «remigración», un eufemismo que encubre propuestas de limpieza étnica inspiradas en líderes de la ultraderecha europea como Martin Sellner.
El mapa de influencia de Hacer Nación
- Reclutamiento en redes sociales y gimnasios.
- Fundación: 2020, como partido político.
- Liderazgo: Mario Martos (secretario general) y Carlos Navarro Valdeviria (portavoz).
- Ciudades clave: Jaén, El Ejido, Málaga y Sevilla.
- Ideología: nacionalismo blanco, islamofobia, antisemitismo y oposición al feminismo.
- Estrategias:
- Campañas contra inmigrantes y musulmanes.
- Actos frente a mezquitas con pancartas anti-islamización.
- Uso de símbolos fascistas y disciplina paramilitar.

Sus campañas han tenido un fuerte componente islamófobo. Han protagonizado actos frente a mezquitas, han exigido la retirada de la comida halal en comedores escolares y han difundido lemas como «Nuestro primer derecho, la seguridad». El grupo también se adscribe al eslogan «European lives matter», en sintonía con los movimientos supremacistas de otros países. Su retórica incluye posturas antiabortistas radicales, expresadas en redes sociales con mensajes como «el aborto es un genocidio». Además, han tejido lazos con dirigentes de la extrema derecha europea y han expresado simpatía por líderes populistas prorrusos en el continente.
El reclutamiento de Hacer Nación sigue patrones similares a los de otros grupos extremistas: utilizan redes sociales, gimnasios y programas de entrenamiento de masculinidad para atraer a nuevos miembros. La disciplina paramilitar, los símbolos fascistas y la exaltación de la violencia se combinan con una narrativa de pertenencia y resistencia nacional. A través de comunidades digitales y subculturas juveniles, logran difundir su ideología como si se tratara de un movimiento cultural o deportivo, camuflando así su verdadera naturaleza política.
El informe de GPAHE concluye que la amenaza de la extrema derecha en España está en expansión y sigue siendo subestimada. Su alcance es mayor de lo que aparenta y su capacidad para tejer alianzas internacionales convierte a estos grupos en un fenómeno complejo, difícil de combatir con medidas aisladas. Los expertos alertan de que la defensa de la democracia y de los derechos humanos exige un esfuerzo concertado, que combine la acción política con la educación y la protección de las comunidades más vulnerables. Lo que está en juego no es solo la seguridad de determinados colectivos, sino la salud del sistema democrático en su conjunto.